Sin trabajo

Perder su trabajo o estar inhabilitado para hacerlo puede afectarle no sólo económicamente, sino emocional y espiritualmente. Puede hacerle sentir ansioso, inútil y desesperado. Si ha estado buscando trabajo por largo tiempo, quizás incluso esté a punto de rendirse.

Pero Dios no se ha olvidado. Él conoce sus necesidades y quiere ayudarle; la Biblia dice: Él “consuela a los humildes” (2 Corintios 7:6).

Quizás encuentre un trabajo pronto, quizás no; Dios puede tener reservado algo para usted que no espera. Sin importar lo que haga, trate de no desanimarse. La Biblia dice, “Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes—afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza” (Jeremías 29:11, NVI). También nos dice que: “El Señor está cerca de los quebrantados de corazón, y salva a los de espíritu abatido” (Salmos 34:18, NVI). He aquí algunos otros consejos mientras espera la respuesta de un trabajo o decide cuál será el siguiente paso:

–   Recuerde que Jesucristo sabe por lo que está pasando y tiene compasión de la situación. Él supo lo que es ser pobre y aún vivir sin hogar o techo. Cuando pone su confianza en Él, Él estará con usted a donde quiera que vaya.

–   Use este tiempo para acercarse a su familia. Pase tiempo con ellos, repara relaciones rotas y comparta lo que Dios está haciendo en su vida.

–    Busque programas de entrenamiento u oportunidades de voluntariado, manténgase activo, esto no solo ayudará a otros sino que le dará experiencia que podrá utilizar en un futuro. La Biblia nos dice “aprovechen al máximo cada oportunidad” (Colosenses 4:5, NTV).

–    Entréguele su preocupación a Dios y pídale que le diga cuál es el siguiente paso que quiere que tome. Vea este tiempo, no como un problema, sino como una oportunidad para fortalecer sus relaciones. Si lo hace, una vez que acabe este tiempo de desempleo o haya decidido avanzar en otra cosa, podrá voltear atrás y agradecer a Dios por haber estado con usted aún en medio de la dificultad.

Mateo 6:25,28-30 nos dice: “Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe?”.

Pídale a Dios que le dé el deseo de hacer lo necesario para encontrar otro trabajo, pero recuerde que cuando confía en Él, no estará dando los siguientes pasos solo.